En el contexto del lenguaje audiovisual, no considero el sonido únicamente desde el ámbito técnico, sino que siempre tengo en cuenta las posibilidades expresivas como partes integrantes de la narrativa del audiovisual.

El audio no actúa en función de la imagen y dependiendo de ella, sino que modifica la percepción global del espectador aportando información que procesamos de manera complementaria para producir una percepción coherente del espacio, ya que nuestros sentidos tienden a interactuar de manera global.

El sonido audiovisual, raramente es valorado por sí mismo, pero cualquier virtud que el sonido brinda es muy apreciado por la audiencia en términos visuales. Cuanto mejor es el sonido, mejor es la imagen.  

Como decía Coppola, el sonido es el mejor amigo del director porque influye en el espectador de forma secreta.