Los inicios de la hostilidad sonora

Villa Angelina nació en 2004 como una necesidad personal para afrontar labores de preproducción a un coste mínimo. La idea era poder preparar proyectos sin prisas ni agobios.


El respetable se encontraba tan cómodo y encantado con el sitio, que muchos ya no querían ir a un estudio más grande a grabar en condiciones. Los interfectos me metían así en un compromiso en términos de calidad, lo que me obligó a realizar sucesivas remodelaciones tecnológicas y tuve que darle unas vueltas al tema del acondicionamiento acústico para poder ofrecer resultados honestos. Así, todo se me fue de las manos con el tiempo y acabé montando un buen pollo sonoro.


El presente y la hostilidad sonora

Algo debe tener Villa Angelina cuando artistas musicales, sellos discográficos, productores artísticos, arreglistas, compositores, productoras audiovisuales, teatros, concellos, partidos políticos, televisiones, agencias de publicidad, locutores, poetas, periodistas... han pasado por aquí.